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Entradas

Fuera del tiempo / Alexis Comamala

Soy un hijo no nacido. Un feto que la prehistoria arroja a las mesas sin patas de los pobres sapiens. Estuve tanto tiempo así esperando la aurora, Una tarde vi un pájaro que llevaba una luz azul en su cola, luego eran varios iguales. Vino el siroco y empezaron a caer los pájaros con mis amigos vimos  que eran chatos como pescados  y llevaban en su dorso un bolsillo transparente  con una credencial, ciertas monedas y tarjetas de crédito. Algo decían de nosotros pero no supimos.
Alexis Comamala
De El libro del cíclope. Inedito.
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Grieta sin control / Alexis Comamala

En la grieta que conozco crece un palam palam No hay forma de domesticar una planta si no hay destino
Busque un hacha, un gran martillo, la pala de dios Intente sacar al amante de la grieta y encontré un agujero negro Una tormenta incesante de tierra que busca su curso, cae, aplasta el mundo
Es hora de borrar el futuro, arrinconar a la especie en otro planeta.


Alexis Comamala
De El libro del cíclope. Inedito.

ALEGRÍA / Luis O. Tedesco

Voy desde Ella hacia mí, es Ella la que viene, voy desde mí hacia Ella, es Ella la que está, regresada de mí, que sigo en Ella, recorrida en el cuerpo de ambos, en esmerada propagación que viene y va, que recorre en Ella lo que en mí retiene su cavidad que llega, soy Ella en el cuerpo que la toma, soy yo en su estremecimiento, en la alegría que nos lleva a ser cada uno el cuerpo del otro, más y más sumergidos, más y más penetrados por la gran cavidad que nos alaba, somos continuamente llamados, continuamente incluidos, somos un único recorrido y su alabanza, la tensa expansión de los gerundios, no hay empeño, no hay comienzo ni fin, no hay ninguna posibilidad para lo imposible, hay la unidad amante, yo sobre mí en Ella sobre mí, Ella sobre sí en lo mismo de mí que la contiene, no hay recuerdo, no hay postrimerías, no hay presente ni pasado, nada se aleja en pose de descanso, no hay combate, es el único suceso en la actualidad de su único suceder, vos en mí, yo en vos, cada uno en pos …

Referencias / Jorge Leonidas Escudero

El tatarabuelo por lado de mi papá salió de La Rioja hace cuándo en una sequía grande y ¡Ea! ¡Quiá! ¡Ea! con sus animales por delante fue a dar a El balde, en San Luis.
Tuvo allí descendencia hasta que mi padre dio un saltito a Mendoza, dobló hacia el norte y acampó aquí. Ya estamos en San Juan, pues. Entonces fue que Leonidas casó con la Margarita y aparecí yo en escena.
Nací en calle Santa Fe a pasitos de Alem, junto al taller de don Manuel Trías, mi tío, donde una vez me quemé en la fragua pero no aprendí la lección ya que en otros asuntos me he quemado siempre.
Después con mi abuelito por parte de madre fui a la finca del Médano de Oro, y ya se sabe que todavía ando con olor a pájarobobo y pichana.
Más tarde oficié de jugador, busque tesoros, entré a las minerías, pase por el folklore y llegue a una oficina donde me hice viejo. Y escribí versos Porque si a vos te meten la cabeza bajo el agua
No se te ocurre otra cosa que poder respirar.

Jorge Leonidas Escudero
De Andanzas mineras II y doce poemas vividos E…

Así fue / Jorge Leonidas Escudero

Ha tiempo ¿Que paso?
Que mi perro enflaqueció de hambre
y yo no me daba cuenta.
Depués lo adverti
atoré al animal con comida
y engordo hasta que murió ahíto.

Luego me vino pensar que el hombre
a veces ve la realidad lejana
detrás del horizonte
y otras se le viene encima
y nadie lo salva.

Así las cosas
los humanos a veces no vemos de inmediato
y la realidad la pensamos remota
hasta que nos pega un palo o dos:
uno al perro como en este caso
otro a mí
y se acabo la historia.


Jorge Leonidas Escudero

De Andanzas mineras II y doce poemas vividos
Ediciones En danza. Buenos aires, 2015.

Autorretrato en espejo convexo / John Ashbery

Como hizo el Parmigianino, con la mano derechamás grande que la cabeza, adelantada hacia el espectador y replegándose suavemente, como para proteger lo que anuncia. Unos cristales emplomados, viejas vigas, muselina plisada, un anillo de coral corren unidos en un movimiento sobre el que se apoya el rostro, que flota acercándose y retirándose como la mano sólo que está en reposo. Es lo que está sustraído.Dice vasari: “Francesco se puso un día a sacarse su retrato, y se miró con ese proposito en un espejo convexo, como los que usan los barberos… Para ello mandó a un tornero que le hiciera una bola de madera y tras partirla por la mitad y reducirla al tamaño del espejo, con gran arte se puso a copiar cuanto veía en el espejo" principalmente su reflejo, del que el retrato es el reflejo una vez quitado. El espejo decidió reflejar tan sólo lo que él veía, que fue suficiente para su propósito: su imagen barnizada, embalsamada, proyectada en un ángulo de ciento ochenta grados. La hora del día o la densid…

Cibernética / Alberto Vanasco

Pero tampoco es eso es que estoy aqui echado a la vera del universo en este rincón tranquilo de la Vía Láctea casi en su zona exterior
sobre este oscuro corpúsculo que llaman la Tierra cerca de un sol que devora su hidrógeno que ha girado diez veces alrededor de la Galaxia y que arderá todavía otros mil años y diez mil años más y cincuenta mil y un millón y otras diez mil veces un millón y después ya no más.
Y arderán los mares mientras tanto y arderá la tierra y los hombres refugiados en Plutón harán un nuevo sol con Júpiter y todo empezará de nuevo.
(porque el universo entero en expansión es sólo una pequeña estrella fría de la constelación del Tensor
una entre un billón de constelaciones que forman el Segundo Universo)


Alberto Vanasco (Buenos Aires, 1925 - 1993)
En Antología interna 1950-1965, Ediciones Zona, Buenos Aires, 1965. Edgar Bayley, Miguel Brascó, César Fernández Moreno, Noé Jitrik, Ramiro de Casasbellas, Francisco Urondo, Alberto Vanasco,